Poesía
de Elma Murrugarra
"al
sur en caral": Un ejercicio de la memoria
Por
Iván Cruz Osorio
Poeta mexicano, crítico literario y traductor.
México,
Agosto de 2006
"al
sur en caral" (Literal, México, 2006) es un poemario que ejercita
la acción de la memoria, que ejercita la acción del conocimiento,
y por ende resulta regocijante y propicio. En primera instancia, la pertinencia
de este poemario radica en que va en contra corriente a las tendencias poéticas
de moda, las cuales se hallan en la práctica del parricidio literario,
y en busca de una originalidad espontánea, infectados por la famosa "ansiedad
de las influencias" que el doctor Harold Bloom no se
ha
cansado de pregonar, ello ha causado que los temas y tropos se limiten ya a una
realidad interior ya a juegos lingüísticos ya al poema de la imagen
por la imagen. Pero en ninguna de estas formas dando cabida a temas y personajes
históricos, literarios o mitológicos. El miedo a las eternas etiquetas
que rotulan "se parece a" o "está influenciado por"
ha concluido en la ausencia de referencias a nuestro árbol genealógico
literario en la poesía actual, y, no conformes, se envilecen o se ignoran
a las obras y los autores tutelares. En segunda instancia me satisface el hecho
de que la poeta Elma Murrugarra (Lima, Perú, 1974) nos muestre cómo
entablar un diálogo con el pasado con personajes ahora tan lejanos para
nosotros como: Artemis, Ares, Atenea, Estrabón, Pan y mostrarnos una descripción
del mundo de estos que al mismo tiempo es un autorretrato de su espíritu.
El libro se divide en tres partes, la primera titulada "los apóstoles"
en donde los poemas que la componen se vinculan al monólogo dramático,
la segunda parte llamada "Caral" donde los poemas revisitan de forma
crítica los elementos naturales: tierra, agua, aire, y fuego. La tercera
parte titulada "Tríadas" que son juegos lúdicos de forma
y lenguaje.
Desde el epígrafe "al sur en caral"
nos ubica en otro tiempo o mejor dicho en un momento atemporal, así Hermans
nos dice en el umbral del poemario: "Brillante como antaño, los rayos
del sol se posan / sobre ti / Imperios se han hundido desde que fuiste venerado
/ por primera vez / Y diversos ritos han bendecido tu santuario". A partir
de este punto es invariable el tono profético del poemario, que muy bien
nos hace recordar las palabras del Eclesiastés: "Lo que fue volverá
a ser, lo que se hizo se hará nuevamente. No hay nada nuevo bajo el sol."
Estas palabras podrían funcionar perfectamente como una premisa sobre las
intenciones del libro. Poemas que nos permiten reflexionar, que en su sencillez,
que no es más que una modesta y secreta complejidad, nos dan paso a una
conciencia sobre un mundo que está en su límite desde hace tiempo:

Este
poema titulado "Tierra", que abre el ciclo de los elementos: Tierra,
agua, aire, fuego, es un ejemplo exacto de cómo vincular la realidad externa
con los problemas del yo, la poeta no se limita a hablar del mundo exterior, si
bien Elma nos habla de un mundo exterior, un mundo a la vista de todos, cercano
a los acontecimientos humanos, al mismo tiempo nos ubica en un mundo interno de
desolación, de ruina; esta actitud invariablemente continúa en el
resto de los elementos, en el poema "Agua", por ejemplo leemos lo siguiente:

En
este caso percibimos una clara consciencia acerca de los tiempos actuales que
se vinculan al pasado, un pasado que es presente, y que se repite. Cabe destacar
el sentimiento de fracaso acerca del ser humano existente en estos poemas, y que
en siglo XIX hicieron legendario los poetas ingleses Lord Alfred Tennyson y Robert
Browning en sus Monólogos dramáticos. Al respecto se podría
intentar comparar los monólogos de estos autores con los de Elma que se
ubican en la primera parte del libro, sin embargo es evidente que la intención
de la autora no es la de escribir monólogos dramáticos, sino más
bien poemas conjeturales que la vinculan a Jorge Luis Borges en el propósito
de mostrar angustia ante el paso del tiempo, el culto a los mayores, y la añoranza
por las hazañas o los hechos comunes de personajes remotos. Sirva de ejemplo
el siguiente poema titulado "Hipólito":
Su
celebridad será mentada
Con el ocaso
En las playas de Barranco
Del
fango
Renacerá con orgullo
Y a partir de una pluma
Su victoria
será bendita
Su lengua de camaleón
Vengará las tristes
Omisiones
Hermes
besará su piel
De reina sin afeites
Y su odio
Podrá más
que los laureles
De su pecho de hombre.
En
este poema, podemos observar que a diferencia de los monólogos dramáticos
de Tennyson y Browning, no hay una obsesión por el drama, ni por los momentos
dramáticos o climáticos del personaje en cuestión, sino una
exposición de hechos conjeturados mezclado con los reales y teñidos
con la emotividad de la nostalgia y la afinidad.
"al sur en caral"
es un poemario que nos ha regresado, por lo menos a la poética mexicana,
el uso de referencias mitológicas, literarias, bíblicas, que reconoce
las influencias y dignifica a las figuras tutelares, y presta su voz para que
hablen a través de él. Elma Murrugarra, con este libro, nos da una
memoria del olvido en medio del inconmensurable mar del Leteo que es nuestro tiempo.